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LOS BENEFICIOS DE LA TECNOLOGÍA “FINTECH” PARA TU EMPRESA

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Cada vez son más las empresas que ofrecen servicios novedosos y atractivos basados en las nuevas tecnologías para el sector financiero, las llamadas fintech. Este crecimiento se debe a los beneficios que supone para las empresas que deciden contratar esos servicios. Su uso supone muchas ventajas respecto a los servicios financieros tradicionales, sea cual sea el tipo de empresa que los utilice.

 

LOS BENEFICIOS DE LA TECNOLOGÍA “FINTECH” PARA TU EMPRESA

1. Qué es Fintech

El término Fintech es un neologismo que viene de la contracción de las palabras inglesas finance y technology. En un principio, hace referencia a las startups tecnológicas que aprovechan las tecnologías más modernas para crear servicios financieros digitales innovadores. Por extensión, el término Fintech también se aplica para describir estos servicios financieros.

El Fintech supone una revolución de la experiencia del cliente, en algunos casos creando servicios totalmente nuevos y en otros mejorando o disrupcionando los ya existentes. Los servicios Fintech se dirigen a los clientes finales, ya sean particulares, profesionales o empresas, sin intermediarios.

2. Ventajas del Fintech

En función del tipo de producto tecnológico financiero que se utilice en una empresa, los beneficios pueden ser unos u otros. Pero, por lo general, podemos definir varias ventajas que suelen repetirse en todos los ámbitos relacionados con la tecnología financiera:

  • Ahorro: las gestiones más rápidas y automatizadas mejoran la eficiencia empresarial. Una eficiencia que se traduce, concretamente en el caso de las finanzas, en ahorro económico. Pero no debemos perder de vista también el ahorro de tiempo en una era donde más que nunca es oro.
  • Flexibilidad: un concepto aplicable al 100% al Fintech. Este tipo de tecnología construye nuevos flujos de trabajo más ágiles. Por tanto, te permiten guardar datos, hacer operaciones a través de una financiación alternativa y mucho más; dónde y cuándo quieras.
  • Transparencia: a través de esta tecnología aplicada a las finanzas la empresa puede gestionar de una manera transparente y rápida. De este modo, Fintech se convierte en sinónimo de transparencia empresarial.
  • Eficiencia: la tecnología financiera es y nos hace más eficientes. La automización supone una gran especialización ya que ofrece servicios muy concretos. Así, su alto grado repercute en un gran nivel de la eficiencia y de la calidad de los servicios, además de una respuesta rápida y ágil.Según un estudio que vemos recogido en el “I Informe Fintech Captio & ASSET: las empresas españolas como usuarias de fintech”, de los los motivos por los que las empresas de nuestro país invierten en soluciones fintech destacan la eficiencia y la mejor gestión del tiempo. Así, pues, para los profesionales de las finanzas, la principal ventaja de la utilización de la tecnología sobre las finanzas es, para un 54,6 %, lograr unos procesos o unas gestiones más eficientes para su empresa. El ahorro de tiempo (50,9 %) y la inmediatez (41,7 %) son algunos de los motivos más habituales.
  • Análisis: el uso de este tipo de tecnología mejora el análisis de procesos, con información y datos más detallados. En general, pues, se pueden conseguir ventajas competitivas importantes respecto a competidores que no utilizan este tipo de servicios o plataformas.
  • Mejor internacionalidad:  A menudo, la rigidez del sector financiero tradicional dificulta o ralentiza las gestiones entre diferentes países. El mundo empresarial en general, y el español en concreto, es mucho más global de lo que algunas de estas empresas tradicionales está preparada para gestionar. Las  empresas emergentes relacionadas con la tecnología financiera, a pesar de tratarse de empresas relativamente pequeñas y jóvenes, suelen estar mucho más preparadas en este sentido. Estas entienden bien las necesidades relacionadas con la internacionalización de las empresas y ofrecen más flexibilidad y mejores soluciones relacionadas.

El sector fintech (finance + technologyestá en auge. Cada vez son más las empresas en todo el mundo que optan por utilizar estos productos y servicios.

¿Conocen las empresas españolas el término fintech? ¿Se están adaptando a este nuevo paradigma de las finanzas? ¿Qué ventajas les aporta?

En este informe gratuito te desvelamos el panorama actual de las empresas españolas como demandantes y usuarias de fintech.

Este informe se ha realizado con la colaboración de: 

3. Infografía: Pasado vs futuro de las finanzas empresariales

El sector financiero está viviendo un auténtico cambio de paradigma con la aparición de nuevas soluciones basadas en los avances tecnológicos.

4. Regulación

Con el objetivo de dinamizar el sector, el Parlamento Europeo aprobó en 2015 la directiva DSP2 de pagos, cuyos efectos ya se notan en España y gracias a la cual es posible pagar entradas a conciertos y eventos en la factura del móvil.

Además de la legislación europea, la española también avanza hacia una nueva regulación del sector fintech, aunque a marchas forzadas. En mayo de 2017 finalizó el periodo de consultas públicas de la futura ley de servicios de pago y para la que las empresas piden una flexibilidad mucho mayor, similar a la de los países anglosajones. De hecho, el sistema preferido por los expertos es el británico, que ha desarrollado un sistema de pruebas o sandbox en el cual las empresas pueden testar sus modelos de negocios innovadores sin estar sujetas a las medidas de control habituales.

No obstante, el sandbox no estaría completamente desregulado, ya que es necesario establecer ciertos niveles de seguridad y criterios de solvencia que eviten fraudes y generen desconfianza en el sector. Por estos motivos, la nueva ley debería fijar unos baremos para la selección de las startups capaces de operar en el sandbox, además del periodo temporal en el que las empresas fintech puedan disfrutar de este ámbito especial, así como las obligaciones a las que estarían sujetas.

Millennials, boomers, X… ¿cómo debes tratar a cada generación en tu empresa?

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Cada vez es más habitual escuchar o leer sobre millennials, generación X o baby boomers. Etiquetas que se refieren a personas que, por haber nacido y crecido en una época concreta, tienen unas aspiraciones, motivaciones y, en definitiva, una visión de la vida con puntos comunes entre ellos y distinta a los integrantes de otras generaciones.

La transformación digital –que ha hecho más evidentes las diferencias generacionales- y la propia aceleración de los cambios sociales (incorporación de la mujer, aumento de la esperanza de vida, globalización, cambio de hábitos, crisis económicas, etc.) han hecho que, hoy día, convivan en una misma empresa más generaciones distintas que nunca. ¿Qué rasgos definen a cada una de ellas y cómo se vinculan a la empresa?

Baby boomers

Nacidos entre 1950 y 1964, en un contexto marcado por la posguerra mundial –en nuestro país, la posguerra civil- y marcado por dificultades económicas, se incorporan temprano a la vida laboral.

Dadas las dificultades de acceso a la educación, su aprendizaje ha sido eminentemente práctico, bajo la cultura del esfuerzo, autodidacta y habitualmente en la misma empresa.

Valoran la estabilidad en la empresa por encima de todo, a la que se muestran leales y asumen su jerarquía y sus valores.

Son los menos reivindicativos en cuanto a salarios, vacaciones o flexibilidad laboral.

Dada su larga trayectoria en la empresa, conocen su parcela de trabajo a la perfección y, en ella, son los más eficaces. Sin embargo, es la generación menos adaptable a cambios, como nuevos proyectos, retos, posiciones o tecnologías.

¿Qué esperan de la empresa?

La compañía debe saber reconocer su trayectoria y fidelidad en la empresa con beneficios no tanto económicos como sociales (seguros médicos, días libres, aprecio personal, etc.), y haciéndoles sentir una pieza clave de la compañía pese a que generaciones más jóvenes puedan manejarse mejor que ellos en aspectos tecnológicos o en otros retos.

Generación X

Nacidos entre 1965 y 1979, tuvieron más oportunidades educativas que la generación anterior, si bien todavía en un mundo con jerarquías marcadas tanto en la familia como en la enseñanza. Hay más presencia femenina que en la anterior y, actualmente, son mayoría en los puestos de liderazgo.

Han asumido las máximas de acumulación de riqueza y autosuperación, por lo que son los más ambiciosos y, en casos extremos, adictos al trabajo.

Como la generación anterior, buscan la estabilidad en una empresa, pero no se conforman ya con mantener el mismo puesto toda la vida, sino que aspiran a promocionar y crecer dentro de la compañía, en la que han asumido los valores y jerarquías y a la que son leales.

Presentan una gran capacidad de aprendizaje –tecnologías, idiomas, cursos, etc.- y de adaptación a nuevos retos laborales, además de ser los que mejor favorecen la convivencia de las diferentes generaciones en la empresa.

Dada su edad y responsabilidades como hijos o hipotecas, son los más temerosos de perder sus trabajos, por lo que buscan que la empresa les ofrezca confianza y seguridad.

¿Qué esperan de la empresa?

Dado que es la más preocupada por su carrera profesional dentro de la empresa y por su estabilidad económica, es fundamental que la empresa le ofrezca una fusión de retos, crecimiento profesional, incentivos económicos y seguridad. Por ejemplo, a través de programas de desarrollo, metas concretas, liderazgo de proyectos y equipos, etc.

Generación Y o millennials

Han nacido entre 1980 y 1994, en plena burbuja económica –por lo que han sido educados más consentidos y con más facilidades-; pero también han salido al mercado laboral en época de crisis, lo que ha ralentizado su incorporación.

La principal seña de identidad de los millennials es su búsqueda de motivación y, a la misma vez, su insatisfacción al no lograrla en el trabajo. No les mueve tanto el dinero o la ambición laboral –que también-, sino un trabajo que les haga felices, que les haga desafiarse a ellos mismos.

Debido a la dificultad de encontrar la motivación, tienen poco compromiso y fidelidad con la empresa. Son, de hecho, los más proclives a abandonar un trabajo al poco tiempo de empezar en él, si este no se adapta a sus expectativas. No tienen miedo a dejarlo atrás.

Son, asimismo, los más reivindicativos en cuanto a condiciones como la flexibilidad, a nivel salarial o de vacaciones, con un marcado acento ético y social.

Muchas veces se les ha considerado la generación más preparada: han crecido en plena transformación digital y se adaptan fácilmente a los cambios tecnológicos; han tenido acceso a la Universidad y todo tipo de enseñanza; dominan los idiomas y han viajado (de hecho, es una de sus máximas aspiraciones).

¿Qué esperan de la empresa?

Básicamente, proyectos y oportunidades ilusionantes. Por ello se les debe demostrar que su criterio se tiene en cuenta, permitirle margen de creatividad y evitar que caigan en la monotonía, proponiéndoles proyectos diversos –que incluyan cambio de equipos, viajes o sectores distintos.